Esta raza no está reconocida por la FCI ni por el American Kenel Club. Su nombre viene del condado de Catahoula, en Lousiana, sur de los Estados Unidos.

La definición de “ perro leopardo “ es debido al color de su corto manto gris azulado, moteado de rojo, amarillo o negro, que recuerda efectivamente al felino, pero ahí se detiene toda comparación.

Este boyero ( único en su género en Norteamérica ) no es excesivamente ágil ni paciente, pero si muy robusto, tozudo en la tarea y físicamente compacto y fornido.

Sus orígenes son relativamente recientes, ya que fueron los primeros colonos los que aportaron al nuevo Continente unos ejemplares resistentes como guardianes de fincas y, posteriormente, los rebaños. Estos perros se cruzaron con collies, mastiffs y bullmastiffs. Es posible, de todas formas, que a la base de estos canes no fueran mas que mestizos europeos de gran tamaño..

Hoy se considera poco esta raza en los Estados Unidos, donde el interés cinófilo es muchas veces mayor para las razas foráneas que para las escasas y dudosas variedades autóctonas.

En la actualidad, esta raza desconocida por una inmensa mayoria de personas incluso en su país de origen, corre peligro de extinción a menos que un reducido grupo de aficionados por ella no logren remontarla a base de realizar algunos cruces y de ir fijando los caracteres.